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¿Adicción a las redes sociales?

Hoy en día todos llevamos encima un teléfono móvil con conexión a internet y consultamos diariamente las redes sociales. Entre todos hemos creado la necesidad de querer estar conectados a todas horas, compartir qué es lo que estamos haciendo y conocer qué hacen los amigos o las marcas que más nos gustan. ¿Podemos considerar que tenemos adicción a las redes sociales?

Según la encuesta Navegantes en la Red, publicada por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), casi el 80% de los españoles afirma que se conecta diariamente a las redes sociales.

Facebook, Twitter e Instagram son las pioneras donde diariamente publicamos fotos, opinamos, compartimos noticias que son de nuestro interés… y esperamos que nos comenten o nos pongan el tanto esperado “me gusta”. Incluso, muchos de vosotros quizás cuando os levantáis, y antes de ir a dormir, hacéis un repaso a las redes sociales para consultar qué es lo que se cuece.

Pero… ¿cuándo podemos considerar que tenemos adicción a las redes sociales?

Estar enganchados todo el día al móvil y a las redes sociales puede resultar perjudicial para nuestra salud si el consumo que hacemos es excesivo y se convierte en enfermizo. Si no eres capaz de desconectar en ningún momento del día de tus perfiles virtuales, si tienes la necesidad de mirar en cada momento si tienes un nuevo me gusta, o si alguna persona cercana a ti ha publicado una actualización, o quieres saber quién está conectado en el chat… cuando pierdes el control, entonces es cuando aparece la adicción.

Llegar a este punto provoca que dejemos de lado el mundo real, el que realmente vivimos, y nos olvidemos de nuestras obligaciones diarias: estudiar, trabajo, familia, amigos… para terminar viviendo dentro de un mundo imaginario, virtual, que hemos creado, y que nos absorbe tanto que dejamos de vivir nuestra vida. Si te encuentras ante esta situación tienes un problema de adicción que seguro que te provoca estrés y ansiedad ante la necesidad compulsiva de conectarte a todas horas.

Nuestro consejo: no permitas que las redes sociales controlen tu vida, eres tú quien tiene las riendas y quien debe decidir hacia donde ir en cada momento. Saca beneficios de estar conectado en las redes sociales para estar informado de lo que pasa a tu alrededor (sin obsesionarte), recupera el contacto con tus amigos de la niñez, mantén un contacto más frecuente con las personas que más aprecias y viven lejos de donde vives tú, conoce ofertas y novedades de las marcas que más te gustan… Haz un consumo responsable de las redes sociales y sácales provecho, y no dolores de cabeza ni problemas de salud.

buscando wifi desesperadamente

Buscando wifi desesperadamente

Soy de las que va con la oficina a cuestas. Soy de las que, entre reunión y reunión, busca algún café tranquilo para trabajar, me acomodo en alguna mesa tranquila con el portátil, el móvil y una taza de té. Soy de las que asoma la cabeza y, antes incluso de decir buenos días, pregunto con cara de desesperada “¿Tienen wifi?”.

Soy de las que enchufe en mano, escruta el zócalo perimetral del local en busca de un chute energético para las baterías de mi tecnología de bolsillo.

Soy de las que levanta el cuello en busca de algún camarero o camarera para bombardearlos sin compasión señalando el teclado: “Oígame, ¿el password?”

Hoy, sin embargo, he visto como alguien mucho más listo que yo se ha dado cuenta de cómo sacarle tajada mediática a los wifi-alcoholic como yo. Una gran idea, barata y seguro que efectiva.

Les cuento.

Una bendita FREE-WIFI promete a los usuarios del local horas tranquilas de navegación internauta pero, una vez conectado, algo pasa con la descarga de los mensajes del correo electrónico. Le doy varias veces a “enviar y recibir” atónita, incrédula. Recelosa de tan magnánimo problema abro el navegador con el fin de comprobar si, en efecto, puedo acceder a internet y ahí está, señores, ahí está la formidable idea: se abre ante mis ojos la página de Facebook del café dónde me encuentro con un bonito mensaje que me invita amablemente a un “me gusta” virtual a cambio del acceso al wifi.

Así que, a día de hoy, soy fan del local por interés. Abierta a recibir sus promociones y noticias bajo mi propio consentimiento y no descarto en el futuro más relaciones de conveniencia.

Porque, al fin y al cabo, si París bien valía una misa, un Free-wifi bien vale un “me gusta”.